He podido comprobar que, a menudo, detrás de un dolor de cabeza o una migraña crónica, hay rabia no expresada, y una familia de origen que no se sabe manejar con ella.

Las migrañas son muy discapacitantes.

Mediante una terapia emocional, como la Gestalt, es posible reducir el número y la intensidad de muchas migrañas, hasta el punto de permitir llevar otra vez una vida normal.

Es difícil reconocer los enfados

En mi familia no discutimos” suelen decirme las personas que sufren dolores de cabeza y migrañas.

Aunque tengan diferentes opiniones, evitan discutir porque “hay que estar contentos”. Se tragan la rabia y muchas veces ni lo reconocen.

¡Yo no estoy enfadado!” gritan.

No querer estar enfadado es diferente de estar enfadado.

Damos muchos nombres a la rabia: “no lo aguanto”, “es insufrible”,molestia, irritación, fastidio, enfado, “no puedo más”, “(insultos)”, “me tiene hasta…”, cabreo, enojo, “estoy harto”,…

A veces la intensidad con que sentimos el enfado hace que prefiramos callar. Pero no es sano tragarlo, dejarlo dentro, dando vueltas en la cabeza: quién hizo esto o dijo lo otro, tensando los músculos del cuerpo y subiendo hasta la cabeza.

Si quieres evitar la migraña, saca fuera tu enfado, expresalo.

Hay muchas formas de expresar el enfado

Una de las formas más sanas para expresar la rabia sin perjudicar nuestras relaciones es escribir una carta a la persona con la que estas enfadado, ¡sin mandarla!

Escribir a mano, desahogando lo que sientes interna y físicamente, y vaciar en el papel, con la libertad de que no va a ser leído por nadie.¡No la releas tu tampoco!

Volverías a meter en tu cuerpo todo eso. Rompe o guarda la carta hasta que pase bastante tiempo, días o meses.

También puedes pegar a un cojín, dibujar y romper un papel, tachar, componer música, bailar, patear el suelo, solo deja salir la rabia.

A veces , no nos atrevemos a discutir con el jefe, o con alguien que ha fallecido. Retenemos el enfado y lo desviamos, soltandoselo a nuestra pareja o hijos cuando llegamos a casa. Eso es muy insano. Las personas a las que ha de llegar para que sea útil, no les llega, y a los que les llega no les corresponde y no entienden el por qué de esa rabieta.

Cuando quieres expresarlo verbalmente, lo mejor es la asertividad. Podemos dirigirnos a la persona hablando desde lo que yo siento, opino, etc. Es conveniente entrenar las conversaciones difíciles en casa antes de llevarla a cabo.

Pon un número a tu dolor

¿Cuánto te duele la cabeza?

El dolor es subjetivo y personal. Puedes numerar de 0 a 10 la intensidad de tu dolor. Eso te permitirá reconocer las diferencias entre un momento y otro, y entre el antes y el después de un remedio. Podrás reconocer qué te perjudica y qué te alivia.

Imprescindible: Cuando aguantas el dolor impides que se marche

Esta suele la principal causa de cronificación del dolor: tratamos de controlarlo.

Para que no siga aumentando, lo retenemos, pero así también impedimos que se marche.

Es imprescindible que ayudes a que se marche el dolor y darte permiso para que vuelva. El dolor preserva tu salud. No elimines el síntoma.

Deja de retenerlo, respira y siente como con la respiración puedes ir soltandolo poco a poco.

Aplica el control y vigilancia a tu dialogo interno, escribiendo, porque suele ser el principal alimentador de la tensión.

Lealtades

Por ultimo, recordad que la lealtad al sistema familiar puede ser muy importante para una persona, y a la vez el impedimento para sanar.

En todas las familias suele haber conductas disfuncionales, y puede ser que nos quedemos repitiéndolas porque es “lo que se hacia en familia”. Perjudica.

En este caso es necesario darse permiso para ser diferente, para hacer cosas de otra manera.

Darse permiso para ir hacia la salud y evitar que las enfermedades trasciendan a generaciones posteriores.

Un pequeño mantra para ayudar a pasar la ira

Inhalando

Sé que la ira está aquí.

Exhalando,

Sé que la ira no soy yo.

Inhalando

Sé que la ira es desagradable.

Al exhalar, sé que este sentimiento pasará.

Inhalando, estoy tranquilo.

Exhalando, soy lo suficientemente fuerte para

ocúpate de esta ira “.

~ Thich Nhat Hanh

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